Soy fans y me he hecho un blog. |
![]() |
|
Esa niña si, no,
esa no soy yo TemasArchivos
Enlaces |
Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008. de Gran Hermano (9)![]() A pesar de que se que me voy a llevar un par de collejas por comentarlo (queridos amigos, cuando vengáis a comentarme algo sobre el tema, a quemaros o a reíros de mi, recordad lo liberales y abiertos de mente que presumís siempre ser en vuestras intimidades, no os vaya a pasar como a Aznar), soy fans de Gran Hermano. Muchas veces porque sí, para poder reunirme cada jueves con un grupo de gente encantadora y divertida que haría que una película de Ingmar Bergman fuera desternillante. Y eso que a mi, Ingmar me ha parecido siempre un tipo creativo y apasionante, mucho más ahora que se ha muerto, la verdad. Ya veo que me voy a liar con el bueno de Bergman (le tengo ganas) y es que tengo tantas cosas que decir de él… Tengo también cada vez más claro, que debería haber hecho un blog de cosas que no me gustan, porque criticar te permite siempre ser como más creativo y perspicaz. Pero en fin, ya es tarde, y yo he venido aquí a hablar de Gran Hermano. Con su permiso, maestro. Va por usté. Como decía, han sido motivo suficiente, esas reuniones semanales, para que yo me enganche a cosas que quizá, si no fuera por ellas, no seguiría con tanta devoción. Pero no ha sido esa la única razón este año. La gente de Gran Hermano se ha superado a sí misma. En primer lugar, con la elección de concursantes. Así como en la edición anterior eran todos insoportables, sucios e insultadores profesionales, este año cada concursante era una joya. Cada uno a su estilo. Incluso los malos y los pedorros eran los mejores malos y pedorros que podrían encontrarse para entrar en GH. Y por si eso no fuera suficiente, cada semana el programa ha puesto a prueba a los concursantes, les ha preparado sorpresas y les ha engañado como a enanos. La producción (o los que sean) se lo han currado, y han hecho la edición más divertida del concurso. Superando incluso a la primera. Como a estas alturas de la vida, el que más y el que menos (me refiero a los que han llegado leyendo hasta aquí) ya sabe quien es cada uno, tampoco me voy a perder en detalles. Durante esta edición han resultado claves los siguientes concursantes: El Flequi, un tío que se personaliza los calzoncillos y que abandonó la casa acosado por una gallega de morros y tetas infladas (muy lista, eso sí) y por las ansias de haber dejado fuera una gran cantidad de cosas que Calamaro siempre lleva muy cerca del corazón. Al poco tiempo de salir fue interrogado como sospechoso de ayudar a su hermano a robar una maleta llena de coca. ¿se puede pedir más? La vida en directo. Amor. A la que yo definiría como la concursante perfecta de GH. Divertida, provocadora, cotilla y sobre todo mala, mala, mala. Desestabilizó la casa las dos veces que estuvo dentro, nos hizo reír, sufrir un poco y sobre todo nos dio motivos para rellenar e-mails, cervezas y cafés con los amigos. Que si para algo se ve Gran Hermano, es para luego comentar y darle al critiqueo. Una pena que fuera demasiado a saco y la gente la largase a la primera de turno. Melania, de la que los chulazos de la casa se quedaron prendados como colegiales. El que parecía el más machote enseguida se quedó colgado de la chica y ella, que parecía, pero no tenía un pelo de tonta, no se dejó engañar y se quedó con el más salvaje de los muchachos: El italiano Piero. El chico, que era divertidísimo dentro de la casa, supongo que perdió todo su gancho al liarse con la malamalisima (a otro nivel que amor, pero también mala) de Melania. Porque aun no entiendo la razón por la que se fue tan pronto. Otra concursante genial, de las ausencias que más se notaron cuando abandonó la casa, al menos a nivel de telespectadora. Antes de salir corriendo a comprarme una chapa en la que diga: Adoro a las malas, me pasaré al otro bando para comentar a las gemelitas. Estas chicas (lospalacioslospalacios) fueron las protagonistas del juego más divertido de esta edición. Entraron haciéndose pasar por una y cuando el programa se lo indicaba, debían intercambiarse. Sin que ninguno de los chicos se diese cuenta del engaño. Adorables e inocentes, sufrieron las consecuencias de que el programa fuera largo y de juntarse con un canario que además de darles palmadas en el culo y aprovecharse de sus buenas intenciones no les favoreció en nada de cara al público. Su pasión por el maquillaje y su manera de entender la vida, provocaron grandes momentos que pasarán a la historia del concurso y llenarán miles de zappings durante largo tiempo. Ángela, la archienemiga de todos los que veíamos Gran Hermano 9, al menos de un 92,69% de nosotros. Ella, además de superarse cada día a si misma, tener una gran fuerza de voluntad y ser un ejemplo para muchos de nosotros, es la causante de que, para mi, este Gran Hermano tenga un pero. Y ese es que la Milá adoptara con ella el tono que acabo de adoptar yo en mi anterior frase, teniendo en cuenta que ha sido la concursante más vil que ha pasado por el concurso. Consiguió (lista como ella sola), hacerse con el cariño de todos los que habitaban con ella en la casa, rompiendo así el record de no-nominaciones. Mientras tanto, los telespectadores veíamos como todos y cada uno de ellos pasaban por su boca para ser criticados y vapuleados, no solo en el confe, si no también y sobre todo, con otros compañeros. La que había sido su paño de lágrimas, la que se suponía su mejor amiga dentro de la casa, el que no le hacía ni caso, todos absolutamente todos, eran criticados a la espalda por ella, y si podía ser con un amplio público, mejor que mejor. Y claro, tanto tiempo sin salir nominada hizo que los fans del tema acumuláramos ganas y dinero suficiente para esperar el glorioso momento de expulsarla (gracias por esa nominación Judit). Que se vio minorado porque, ignorando los resultados y los comentarios que fluían por cualquier sitio en el que se hablara de GH, decidieron hacerle la entrevista más suave desde que el primer concursante abandonó la casa. Y por último hablaré de mi adorada Judit, que bien que me ha caido la chica. Además de demostrar, sobre todo cuando había más gente en la casa, que era una persona encantadora y divertidísima, Judit ha sido listísima. En mi opinión, solo Pepe, ganador de hace un par de ediciones, ha entendido tan bien el juego como ella. Quizá esté diciendo la verdad, quizá ella no planeó nada. Tal vez, esas nominaciones que pusieron a Ángela y a Rodrigo entre la expulsión y ella no tuvieran nada que ver con los mensajes que lanzó Amor en su vuelta a la casa sobre cómo estaban las cosas por fuera. Quizá tampoco planeó hablar justamente de homosexualidad y machismo la semana que Andalla estuvo nominado. Actuar como paño de lágrimas para todos, mientras que nadie la escuchaba a ella, que sus compañeros le retiraran su teléfono de un número visible en la final, que se anularan los tres puntos justo cuando ella iba a salir nominada con los gemelos fueron golpes de suerte, de acuerdo. Pero ella fue tan lista, que ha sido por descontado la que más merecía el título de ganadora. Y por suerte, la gente la prefirió a ella. Bueno, encantada de volver. Para aquellos que estén pensando: “Pues para esto, reina, te podías haber quedado en tu casa” que recuerden que he hablado de Ing. de Calle 13![]() No soy yo muy fans de las Navidades, aunque tampoco las odio ni me deprimen, como le pasa a mucha gente. Sobre todo porque de unos años a esta parte lo único que significa para mi son regalos, comida abundante y rica y vacaciones. Eso sí, lo que me parece odioso y tendría unas cuantas amenas líneas de análisis (muuuy divertido) son los Papá Noeles que la gente cuelga de sus ventanas o terrazas. A pesar de eso, este año he conseguido ponerme en modo ignore con los adornos navideños y, si no tenemos en cuenta catarros varios, no han sido malas fechas. Tiempo para encontrarse con los amiguetes que ves poco y tiempo libre para ponerse al día con series y juegos. En juegos he estado enfrascadilla con el WOW y el Hotel Dusk. Por suerte (el tiempo todo lo cura), ya no estoy tan viciada con el primero y el segundo, aunque sobrevalorado por las críticas y las amigas, me parece bastante bueno. Para las horas frente al televisor, en los días que he pasado en el hogar paterno, me he decantado por Calle 13. Adoro esa cadena, justo la única que Orange ha decidido no incluir en su oferta y ha sustituido por Sci-fi que, en mi opinión, deja un poco que desear. Para esas tardes en familia, he empachado a la mia con la cadena, es lo que tiene vivir fuera de casa, que cuando vuelves de visita te conviertes en la jefa de muchas cosas con las que antes no podía ni soñar. Sí, me refiero solo al mando. Un pequeño repaso de lo que he visto: Numb3rs, para mi gusto un pelín floja y un tanto insostenible. Un señor policía del FBI mete a su hermano friki matemático a investigar crímenes. Y poco más. Hay un crimen, le llevan los datos al señor de los números y él calcula la probabilidad de que haya cometido otros delitos, cuando y para qué fecha aproximada se cometerá el siguiente y si necesitan la media de pedos que se tira al día, él les hace una integral. Si, hombre, si. ¿Quién necesita un antropólogo forense cuando hay una ecuación de segundo grado que lo resuelve todo? Pero la cosa parece que triunfa, porque tiene más de media temporada, que es lo que yo le hubiese dado de vida. Aunque soy malísima para esto. NY: Distrito judicial, donde la abogada Alexandra Cabot (personaje interpretado por la adorable Stephanie March, que viene de Ley y orden uve) hace de jefaza despiadada y sin corazón (aunque dulce a veces) de la fiscalía de Manhattan. Tras unos años en el programa de protección de testigos, vuelve a Nueva York para hacerse cargo de la fiscalía. La frialdad del personaje guarda poco que ver con el de UVE, pero que le vamos a hacer. Será por eso o porque de abogados hacen Julianne Nicholson (antes pedorra en Aly McBeal) y J. August Richards (antes capullo en Ángel) el que me haya costado pillarle el punto a la serie. Tampoco la tacharía de mala, pero sí de otra serie más de abogados. Ni aporta nada nuevo, ni nada emocionante. Monk: expoli de San Francisco convertido en detective privado y en maniaco compulsivo. Esta serie tiene un tufillo a Colombo que descoloca bastante. Lo más destacable es el papel de la enfermera Sharona, que le hace de Watson y de madre al investigador. Cuando ésta le abandona, hay cambio de compañera, y la cosa pierde toda la gracia. Porque la nueva acompañante resulta demasiado chillona (con todo lo que eso implica) para mi gusto. Una serie para pasar la tarde y, por supuesto, para no ver dos episodios seguidos, porque la cosa satura. La verdad es que me estoy empezando a plantear si realmente soy fans de la cadena, pero bueno… para la próxima contaré lo que he estado viendo y me ha gustado un poquito más. Que si no me dicen que me extiendo demasiado. Después de una gran sequía, ya se sabe… de Calle 13 II![]() Pues sigamos con Calle 13. De lo que he disfrutado viendo, que alguna cosa hubo. De todo lo que vi, me quedo sin duda con Ley y orden, en sus dos versiones (las dos que ponen en Calle 13, que haber hay unas cuantas más). Acción criminal. El punto de partida es siempre un asesinato y la posterior investigación de los polis, nada nuevo. La gracia de estas sagas, en mi opinión, es la particularidad de los detectives. Hasta la quinta temporada son protagonistas indiscutibles los detectives Goren y Eames. Él bastante particular en sus métodos, muy intuitivo y con especiales dotes interrogativas. Un tipo muy cuidadoso del que, sabemos que tiene un hermano con problemas con las drogas y una madre con alzeimer que se está muriendo de cáncer, y que a veces resulta un tanto insoportable incluso para los que le tenemos un cierto cariño. Ella, su contrapunto perfecto. Y así como en otras series de la saga los compañeros están mucho más equiparados, aquí él suele llevar las riendas de la investigación. Ahora, para esta quinta temporada se han traído al detective Logan, que viene de la mamá Ley y orden y a la detectiva Barek, que me resulta un poco cargante. La pareja no tiene ni de lejos el gancho con el que cuentan Goren y Eames, pero habrá que darles una oportunidad. Se supone que lo que diferencia a esta de las otras Ley y orden es que se da un punto de vista distinto, que se muestra el delito desde el lado del criminal. Y bueno… diría yo que no es exactamente ese el resultado, sí que le dan un toque mas psicológico, pero tampoco siempre. En fin, que la serie es buena y el otro día, tal y como estaba el patio, yo no pedía más. Unidad de víctimas especiales. Vale, vale, ya se que ya tengo un post para la serie completito y exclusivo y todos los que me conocen saben que me encanta y que tengo especial debilidad por los protas en general, y por Olivia en particular. Así que esto, más que una justificación, es una amenaza de que habrá más en el futuro. Ahora Calle 13 vuelve a emitir la primera temporada, pero a partir del día 11 de enero ya tenemos la séptima, eso está bien, porque indica que van a seguir comprando más temporadillas de la saga. Suerte para los productores de la serie, porque la señora Hargitay sigue a la cabeza de las actrices mejor pagadas de televisión, y solo tiene por encima al afable Grissom entre sus compañeros del género masculino (si, si, bastante por encima de las Mujeres desesperadas, así es). No seré yo quien diga que es mucho, pero luego los guionistas se ponen en huelga. Claro, que en concreto, y supongo que por las muchas temporadas que hay grabadas, los personajes lanzan mensajes contradictorios según la temporada. Digo yo, que sería conveniente verse todos los episodios antes de ponerse a escribir un capítulo, pero tampoco es la vida particular de los detectives lo que interesa, también es verdad. En fin, que si no fuera por el pequeño truco que Mapis ha descubierto para encontrar al culpable casi antes de que empiece la historia, la serie sería magnífica. Bueno, por hoy no doy más de mí. Voy a abandonarme a los delirios febriles, a la vez que me centro en el trabajo. Luego así salen las cosas… de los Telefilmes (aunque me pese)![]() Ayer tuvimos visita en casa, un par de amigos que además de jóvenes y guapos andan sobradamente preparados, unos de esos JASP de los que tanto renegamos en nuestra época, cuando todos éramos X. Aunque la X, como no era de X-men, tampoco nos gustaba mucho. Bueno a lo que íbamos, que nos pillaron viendo JAG Alerta roja, porque una va de lista y de aficionada a las series de calidad pero reconoce que en las tardes de asueto, se sienta frente a la tele y se traga todito lo que dan. Con JAG me pasa como con los telefilmes serie B (W en realidad, ya que está la cosa de letras hoy) que ponen en A3 y T5 los fines de semana a medio día. Refugio de muchos actores, antes triunfadores en la tele, secundarios de cine y buscadores de oportunidades. Uno los ve empezar y piensa: “Buah, ya empieza otra mierda de estas” pero casi siempre comete el error de no cambiar el canal en ese mismo momento. Así que 45 minutos después se descubre una hundida en el sofá por la angustia, contagiada del desasosiego de la protagonista que no sabe si el cancer, un peligroso violador en serie, un voayer que la acosa, o su actual pareja (que parecía perfecta al principio pero luego resultó ser un maniaco obsesivo) van a terminar con su vida de estadounidense media. Y ahí estás tu, llamando para retrasar el café vas a tomarte con tus amigas porque necesitas saber, más que cualquier otra cosa en el mundo, si el psicópata de las fotografías es el novio o el policía. Y lo peor es que cuando termina, cuando el malo después de recibir un tiro en el pecho vuelve a levantarse y a atacar a la chica, cuando el novio o el policía (el que no haya resultado ser el acosador) acaba de resolver el misterio pero se encuentra metido en un atasco y no va a llegar a tiempo para salvar a la churri de turno, cuando ya no tiene salida pero al final ella se defiende y le incrusta la imitación de yadró (¿o lladró?) en la cocorota al susodicho, entonces es cuando peor te sientes. Cuando te das cuenta de que has malgastado dos horas cuarenta y cinco (con anuncios) de tu vida viendo esa ponzoña de la que ya conocías de sobra el final. Entonces te vistes rápido, buscas una excusa para tus amigas y te vas a tomar el café al que llegas 20 minutos tarde. Y cuando vuelves a casa rezas para que en la AXN no estén poniendo JAG. Supongo que esa es una de las consecuencias de ser tele adicta. Y como no se me ocurre ninguna foto para poner sobre los telefilmes, he elegido una de Shannen, que ella es muy de telefilmes y mi embrujada favorita. Yo la encuentro majísima. |