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Soy fans y me he hecho un blog.

Fans en serie

De The good wife.

De The good wife.

Hace tiempo que no me apetecía recomendar nada. No sé si será que estoy cada vez más para el lado viejuno de la vida o que me dejo acomodar, pero no he encontrado nada últimamente donde me sintiera especialmente entretenida en series de televisión. Sinceramente, tras ver el último vídeo de Lady Gaga me dan ganas de transformarme en una fan de la música que se pasa todo el día viendo la MTV, los cuarenta y la pachacha, enganchando vídeo musical con consejos para jóvenes granulados y concursos en que chicas rubias con altas expectativas en la vida, descartan a imberbes efebos adoradores de platón para quedarse con machos trabajados en el gimnasio. Quizá es que estoy cada vez más para el lado inocente de la vida, quizá…

El caso es que yo sigo intentándolo y tras probar con unas cuantas decepciones, me he enganchado a The good wife.  La historia comienza con Alicia Florrick, la hasta entonces entregada esposa y madre de los hijos de un importante político y fiscal del estado, escuchando como su marido ante una multitudinaria rueda de prensa, reconoce ante todo el mundo estar implicado en un escándalo sexual.  Escándalo que terminará en acusaciones de corrupción política y con Peter Florrick (hasta entonces político a partir de ahora esposo y padre de los hijos de Alicia) en la cárcel.

Alicia, con dos niños a su cargo y una vida por sacar adelante, coge las riendas de la situación y vuelve a retomar su carrera de abogada en el buffet de un excompañero de carrera, donde tendrá que volver a ponerse las pilas y competir con las nuevas generaciones por un puesto de trabajo. Volver a este mundillo le supondrá, además, acercarse un poco más a lo que le sucedió a su marido del que se irán descubriendo secretos a medida que avanza la serie.

The good wife tiene como alicientes femeninos: a Julianna Margulies, que interpreta a Alicia Florrick como los ángeles. Llenando de glamour cada vez que aparece en la pantalla, implicándose en cada caso y llevando el peso de la serie con muchísima dignidad, como su personaje lleva la humillación pública a la que ha sido sometida. A Diane Lockhart, socia del buffet de abogados, una mujer dura y muy inteligente que despliega de vez en cuando un sentido del humor genial. Y por supuesto, a la investigadora del buffet, Kalinda, misteriosa y resuelta que se convierte en el mejor apoyo de Alicia en el trabajo, y a veces fuera también.

Y por el lado masculino: el joven que entra en competencia con Alicia para el puesto de abogado Cary, un tipo insoportable pero encantador y entrañable a la vez. Will Gardner, el segundo socio del buffet y viejo amigo de la protagonista, entre los que aparecerá una especie de tensión sexual y amorosa que veremos cómo se resuelve. Y por otro lado, Peter Florrick, que a mí personalmente no me gusta en exceso, de hecho la historia del marido me parece a veces un poco pesada y casi todas obviable, pero para gustos los colores.

La parte familiar de Alicia la forman sus dos hijos, que teniendo en cuenta las interpretaciones adolescentes a las que estamos acostumbrados son bastante salvables, y la madre de Peter que se traslada a la casa familiar para echar una mano a Alicia y que ejerce de abuela entrañable e implacable cuando hace falta.

En fin, que es una serie bastante recomendable y una isleta entre demasiada tontería con altos presupuestos y guiones flojos. Es lo que tiene que algo se ponga de moda…

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de Extreme Makeover: Reconstrucción total

de Extreme Makeover: Reconstrucción total

Cuando no hay nada más en la tele el mejor recurso, fiable al menos a un 80%, es People+Arts. Ya he dedicado unas cuantas entradas a programas de la cadena y uno de los pocos que me queda y que me engancha al televisor es Extreme makeover: Reconstrucción total. ¿Alguien no ha visto alguna vez este emotivo y genial reality? No puedo creerlo! Explicaré de todos modos en qué consiste el programa y el porqué me tiene como una de sus miles de fans.

Los chicos de EM, se dedican a viajar a distintos puntos de los Estados Unidos visitando a familias necesitadas. Normalmente, vecinos o familiares han escrito al programa nominando a familias con problemas en sus casas, para que hagan de protagonistas del reality. Bien, entonces el equipo de diseñadores, liderados por Ty Pennington se presentan en las casas de esta gente que vive en condiciones no adecuadas para sus circunstancias, les revientan la casa y les construyen una nueva en siete días.

El drama está asegurado, una familia con los padres sordo mudos y un hijo autista, una señora con cáncer que tiene adoptadas tres adolescentes enfermas de sida, una familia a los que un constructor les dejó tirados a mitad de obra llevándose su dinero y dejando su casa hecha una ruina… gente desahuciada a la que este programa vuelve a dar una oportunidad.  Un reality para ver con la caja de kleneex cerca y una manera de ver a gente recuperando la esperanza, que siempre es bonito.

Y yo, que además del programa me he hecho fans de la gran Constance Ramos (del equipo de diseñadores), me dedico a pensar que un día me tocará la lotería y podré contratarla para que me haga un cuarto ambientado en la serie de Xena… o en la de Buffy o Embrujadas o del WOW… joer, ¡qué duro es  ser friki!

de The Guild

de The Guild

The Guild es una serie de frikis, hecha por frikis. Pero no de esas que puedes ver si no eres un friki (en este caso de los MMORPG), si no una de esas duras y llenas de referencias a juegos como el WOW. Bueno, quizá ese tipo de gente (rara) que no tiene una vida alternativa on line, pueda encontrarle algún encanto a la serie, no se (no se como esos especímenes extraños pensarán), pero desde luego, para disfrutarla en su totalidad ha tenido que estar uno enganchado a algún juego de este tipo. The Guild es la historia de una hermandad, Los caballeros del bien y sus miembros. Codex, interpretado por la adorable Felicia Day (que es además de la prota , la creadora de la serie) sacerdotisa sanadora, Zaboo gnomo brujo, Clara gnoma maga, Bladezz que es el pícaro, Vork guerrero (¿paladín?) y Tinkerballa cazadora. Todos ellos, llenos de muchas y variadas disfunciones personales y sociales, además de la que todos comparten… estar enganchados al WOW.

La historia empieza un día en que suena el timbre en la casa de Codex, cuando abre se encuentra en la puerta con Zaboo. Bueno, con Zaboo y su maleta. El chico, (que está perdidamente enamorado de ella) se ha marchado de casa y animado por lo que él ha pensado que eran guiños en el chat de hermandad y coqueteos, lo ha dejado todo (aunque tampoco tuviera mucho que dejar) y ha decidido mudarse a vivir con ella. Zaboo es un chico insistente y Codex tampoco tiene una personalidad arrolladora, así que sin saber ni como ni cuando, el brujo se instala en su casa y ella, totalmente abrumada, decide acudir a las únicas personas que tiene en el mundo… sus colegas de hermandad. Y organiza una quedada. Además, el pícaro de la guild, ha sido expulsado del servidor por gritar “maricón” en el canal de comercio, así que todos deciden aceptar reunirse para tratar todos los temas en persona.

Vork, el guild master, resulta ser un señor cuarentón con una vida un tanto sórdida. Vive de seguir cobrando la pensión de su abuelo que murió ya hace años. Tinkerballa es una joven un tanto déspota, adicta a todos los tipos de videojuegos (una mujer pegada a un PC), Clara tiene marido y tres hijos a los que descuida por su adicción al wow y Bladezz es un chaval de instituto inmaduro al que le encanta poner en aprietos a Vork, que es un loco amante del orden y la disciplina.

Así, capitaneados por la gran Codex, estos 6 personajes comparten y se escupen sus neuras unos a otros, se soportan y muy en el fondo (y porque no les queda más remedio) se quieren.

The guild nace de Felicia, que estuvo enganchada al wow durante 2 años completos. Un día se planteó que estaba perdiendo años de su vida por el juego y para suplir el “mono” cuando lo dejó, decidió hacer esta serie.  No es gloriosa, pero es divertida, y si has estado en una guild, los personajes están fenomenalmente dibujados, con alguna que otra exageración pero quizá no tantas.

En fin, que merece la pena si eres wowero te echas unas risas y además (no se bien porque) engancha mucho. Por no hablar de la prota, a la que te llevarías de healer a Yogg Saron sin pensártelo dos veces. La serie tiene de todo, caídas de servidor, bosses, comercio, subasta, ninjeo…

Por cierto,  puede seguirse en youtube (tiene canal popio) o  descargarse a través de la X-box. En inglés con subtítulos en castellano. Próximamente… la tercera temporada y altamente recomendable ver el vídeo musical “Do you wanna date my avatar”, canción compuesta e interpretada por Felicia Day (lo dicho, a Yogg-Saron) y video de Whedon. ¿Se puede pedir más?

de Dollhouse

de Dollhouse

Este fin de semana me he visto la primera temporada de Dollhouse. He estado dudando si meter esta entrada en el blog, porque aun no estoy segura de si voy a hacerme fans de la serie o no. No sé siquiera si me termina de gustar de todo, de hecho. Leía en el blog de BEH, que suele coincidir bastante con mis gustos televisivos, que básicamente la serie tiene dos pequeños grandes fallos con los que nos encontramos los fans de Buffy al visionar la nueva obra de Whedon:

-          Que Dollhouse no es Buffy

-          Que Elisa Dushku no sale haciendo de Faith.

Lo que me recuerda a una gran afirmación que hizo Dalí en su día y que encontré en el blog del caricaturista Omar Orons el otro día: “Solo hay dos cosas malas que pueden pasarte en la vida, ser Pablo Picasso o no ser Salvador Dalí”.

Efectivamente, los dos puntos recogen un mucho lo que un fan de Buffy tiene en las tripas mientras ve la serie, pero no es lo único. Y evidentemente, que nos haga tener esa sensación significa muchas cosas, como por ejemplo que Dollhouse no está a la altura.

Mini resumen: tu eres un señor desgraciado por una o varias cosas en tu vida. Vas a un sitio, firmas un contrato y te vacían la memoria, hacen desaparecer tu personalidad y te vuelves una concha vacía (¿no recuerda un poco esto a Ángel y el final de Fred?). Te quedas en modo abubilla mongola paseando por una casa y ejercitándote hasta que llega algún señor rico y paga por tus servicios como: prostituta, novia a la carta, superheroína, detectiva, profesora o torera… Una vez completa la misión, te vacían de nuevo y vuelta a empezar.

Whedon podría haber decidido elegir a 12 (la primera temporada tiene 12 episodios) treintañeras de buen ver de esas que parecen veinteañeras para protagonizar cada episodio, pero no. Whedon eligió a la gran Faith (la no tan gran Elisa Dushku) para protagonizar una serie sin protagonistas.

Ella (aka Echo) parece ser un espécimen algo especial, como ya hubo otro anteriormente que les salió rana (y que se presenta como malo de temporada). ¿Por qué es ella especial? Porque dicen que es capaz de salirse de su “impronta” (<- asi llaman a las personalidades que les imponen) y actuar por sí misma, bajos su propio criterio. Y digo que es lo que dicen, porque yo por mucho que me he fijado, me parece tan normal como los otros muñecos que habitan la casa. Puede que en algún episodio recuerde alguna cosa, si, pero vamos nada que no sea explicable por la mierda que le han metido en la cabeza. Además, en el episodio siguiente, todos los recuerdos y aquello que podría hacerla algo especial, desaparecen.

Echo no engancha, y Caroline (la antigua personalidad de Echo) tampoco. Eso sí lo comparte con Buffy, la protagonista me resulta entre todos  los personajes habituales el menos interesante e incluso algo pesadita y un tanto aburrida. No nos engañemos, los secundarios tampoco son una maravilla en Dollhouse. Para mi gusto se salvan Sierra, muñeca compañera de Echo y la doctora Saunders (Amy Acker-Fred en Ángel).

 

Otro de los problemas de la serie, es su constante alusión directa o indirectamente sobre la doble moral en el tema de los muñecos humanos. Si, si, ya… a todos nos parece muy mala idea, sí, en el episodio 4 ya me plantee si no somos todos realmente muñecos, en el 5 también me plantee si yo contrataría algo así y no me dije rotundamente que no, vale, sí, el ser humano es impredecible, a veces despreciable, que sí. Pues eso, que en el episodio 11, el tema ya cansa. Además de que me veo en la obligación moral de decirle a señor Whedon que está corriendo el grave peligro de empezar a hacer muñecos donde no los hay. Y que si se repite mucho esta fórmula terminará por aburrir y dejar de sorprender… como ya está pasando.

Y para terminar, pues el final, claro. Un buen fin de serie pero no un buen final de temporada.

Sin embargo, no puedo decir que la serie sea mala, ni puedo decir a la gente que no la vea, porque a pesar de todas las críticas que he vertido,  estoy deseando que salga la segunda temporada para seguir hacia donde lleva todo esto Joss.  Quizá lo que haya que hacer para apreciarla bien es no empezar a verla con las expectativas muy altas y dejar que nos vaya sorprendiendo.

Si alguien se anima, que cuente cómo le ha ido a él.

de mi familia televisiva

de mi familia televisiva

Le robo este meme tan divertidillo a Bryan E. Hyde. Esta sería mi familia televisiva, no ha sido nada fácil, en serio:


Mi madre: Sarah Connnor

Aunque yo la que quiero es a la Sarah Connor de la película, a la que interpreta la grandísima mujé Linda Hammilton, haré un poco de trampa y me quedaré con Lena Headey (está bien, me conformo) y Linda, dos por una…


Mi padre: Finn Tutuola (Ley y orden SVU),

No se, creo que me gustaría tener un padre chungo reformado que me contara como funciona de verdad la vida en el Bronx. Y creo que  a Sarah le gustaría.

 


Mi hermana mayor: Prue Halliwel (Charmed).

Porque eso significaría que yo también sería una embrujada y porque no ha habido una hermana mayor mejor que ella en la tele, jamás.


Mi hermana pequeña: Gabrielle (Xena).

¿Por qué la pongo aquí? Bueno, es que no hay apartado de “amante”… jajaja (me parece que en esta familia iba yo a crecer con muchos traumas) Me despierta ganas de protegerla.

 

 

Mi abuela: Dorothy Sbornac (Las chicas de oro)

Creo que está claro, para que Sofía fuera mi bisabuela y para ir los fines de semana a comer pastel de chocolate a su casa en su cocina, con sus amigas.


Mi abuelo: Bradford Meade

Para poder vivir todo lo que pasa en la revista Moda desde arriba, aliarme con mi abuelastra Wilhelmina y ser mala. Luego volverme buena, y planear sobre el futuro de nuestra revista con la tia Alexis.

 


Mi tía enrollada: Nikita (Nikita).

Así toda moderna ella y tan misteriosa.


Mi mujer: Olivia Benson (Ley y orden SVU).

¿Que por qué? Pues porque no se me ocurre un porque no.

 


Mi hija: Tori Spelling (so noTORIus)

Absolutamente todo lo que paría Aaron era fantástico. Así como no hay hermana como Prue, para mi la hija por excelencia en el mundo de la tele es Tori.


Mi mejor amigo/a: Xena (Xena WP).

Sería la novia de mi hermana pequeña. ¿Cómo iba a negarse a que las acompañara en alguna aventurilla?

Otro amigo/a: Anya (antes Anyanka) (Buffy).

Me imagino charlas con ella hasta las mil de la madrugada, sin parar de reír ni de reflexionar sobre su cruda manera de ver las cosas. O de contarlas sin maquillaje.


Mi médico: Maca (Hospital central).

No me suelen ir mucho las series de médicos. Así que no conozco muchos, y puestos a elegir pues me quedo con ella. Es un poco pediatra, pero bueno oyes, yo tengo algo de síndrome de Peter Pan.


Mi jefa: Angela Montenegro (Bones).

Porque quiero una jefa enrollada y encantadora, para variar un poco.

Mi mascota: Mordisquitos (Futurama).

Sin duda alguna, la mejor mascota del mundo. ¿O hay algo más mono en la tierra que este bichito?

 

 

de Xena (en DVD)

de Xena (en DVD)

Por fin, años después, muchos, todos, la Universal se ha decidido a sacar Xena en DVD. El día 27 de agosto es el lanzamiento... Y yo me se de unos cuantos que ese mismo día harémos saqueo a la cuenta corriente. Supongo que irá sin extras y con la serie pelada (y gracias).

A pesar de todo: ¡VIVA AL FIN!

de ¡No te lo pongas!

de ¡No te lo pongas!

Mientras en la web de People+arts hacen publicidad de LA Ink, con Kat VonD al frente de un equipo de tatuadoras que a juzgar por la web, son auténticas pin-ups, yo me he enganchado a “No te lo pongas”. Quien me lo iba a decir. A mi, precisamente a mi, que tanto he renegado siempre de la moda. Pero me encanta, estoy fascinada con este programa en el que se dedican a humillar a gente que viste como yo.

 

Los presentadores, Stacey London y Clinton Kelly, son esas dos compañeras de trabajo (o de cole, o de universidad…) que siempre andan cuchicheando entre ellas, examinando como va la gente vestida y poniendo verde a todo el mundo. Gracias a ellos, sabemos lo que han estado esas arpías diciendo de nosotros durante todos estos años. La diferencia es que ellos reciben dinero a cambio de decirle a la cara a la gente todo tipo de maldades relacionadas con su aspecto. Eso sí, luego les dan consejos de mejora y dinero, que no está mal. Pero les obligan a gastárselo en ropa.

 

Imagínense, salen ustedes de casa, con su familia, van al teatro con sus amigas o alguna situación similar, y de repente ahí están los dos supergurús de la moda, dispuestos a criticarte y a cambiar tu vida. Encontrártelos en cualquier parte, significa:

 

1 Que toda tu familia y amigos piensan que eres un/a hortera y que tu imagen es penosa.

2 Que un equipo de gente que entiende de estas cosas te ha elegido entre millones de personas que han enviado solicitud, entre los 20 más deplorables para rellenar una temporada.

3 Que van a reírse de ti, sin parar.

4 Que van a humillarte.

5 Que van a tirar hasta la última cosa de tu armario, sin importarles si tiene significado para ti o no.

 

Eso sí, luego vas a poder salir de compras (yujuuu) por NY (yujuuu pero este de verdad) y vas a terminar echo un pincel. Con el pelo de peluquería y los pinturetes a costa de la tele.

 

Me encantan los presentadores, que a pesar de su glamour, son dos petardas criticonas como la copa de un pino. Adoro al peluquero y a la maquilladora, que suelen ser los culpables del 80% del cambio, mucho más que los trapillos nuevos que compran los protagonistas. Y he de reconocer que la gran mayoría de las veces, los resultados son bastante buenos. A veces creo, que en el fondo de mi corazón, lo que me gustaría es ser tertuliana en el programa de Ana Rosa… ¡con lo que yo he sido!

de Crímenes imperfectos

de Crímenes imperfectos Esta serie de “documentales” es la típica que nadie reconoce ver y que, sin embargo, puede llenar tardes de conversaciones en una cafetería con los amigos. Porque todo el mundo ha visto, y se ha quedado enganchado, al menos de dos o tres episodios. Consiste (aunque ya se que todos sabéis de que hablo) en la resolución de un crimen real, del que se van aportando pistas poco a poco hasta que se resuelve el asesinato. Es como ver CSI pero sin ficciones estrambóticas y sin planos sobre como se introduce una bala en el esternón de la víctima.

Entrevistas con los forenses, con los criminólogos (o criminalistas), y con los familiares y amigos de las víctimas acompañan a las imágenes y pruebas que se fueron encontrando en su día cuando se resolvió el caso. ¡Ah! Y por supuesto con recreaciones de asesinato, que ya las quisiera Iker para su programa.

El caso es que, otra vez, la realidad supera a la ficción con creces. Además de ese deseo de convertirnos en un CSI (y que no nos dieran ascos los chichorros) que todos llevamos dentro, esta serie hace que uno se plantee lo lejos que puede llegar el ser humano cuando se pone a pensar. Y se asuste por ello.

Una alegría cuando una está haciendo zapping y se lo encuentra en la sexta. Igual, igual que me pasa con el programa ese del muro. ¿Alguien lo ha visto alguna vez? ¿Alguien a soportado más de un baño en la piscina de un concursante con pinta de espermatozoide embutido en un preservativo gris? ¿Cómo llegas a plantearte el participar en eso si no es en medio de un pedo descomunal con los colegas el fin de semana? ¿No tiene la gente lagunas al día siguiente? ¿Tanto se bebe en este país?

de Ugly Betty

de Ugly Betty

He dejado el wow, aunque lo digo como una exfumadora que sabe que tarde o temprano volverá a caer, también lo digo orgullosa porque estoy recuperando los buenos hábitos de leer y engancharme a series de televisión. Por el momento ya está bien, aunque pretendo ir recuperando la conexión con la vida real poco a poco, no vaya a ser que demasiada realidad de golpe termine con la ilusión de haber salido de un mundo de magia. Y mi puerta de entrada (sabiendo que seguro que esto genera algún interrogante en alguna de las cabezas pensantes conocidas que me leen, o quizá ya no) ha sido Ugly Betty.

Efectivamente, es la versión norteamericana de Betty la fea, aunque poco tiene que ver con la versión colombiana y absolutamente nada de nada con la española. No creo que haya nadie a estas alturas que no sepa de que va esto pero bueno, lo explico rápido. Betty es una chica feota y con muy mal gusto vistiendo, que entra a trabajar en una revista de moda, llena de churris espectaculares y hombres maravillosos, que la ningunean y la tratan fatal por ser diferente. No solo físicamente, si no que Betty es infinitamente mejor persona de lo que ninguna de las perversas mentes que trabajan allí podría imaginarse nunca. Los únicos que la entienden y la aprecian son la costurera, un chico de contabilidad y su jefe (que aunque en principio intenta deshacerse de ella, le termina cogiendo muchísimo cariño). Aquí aparece la principal diferencia con las versiones que se han hecho en el resto del mundo, Betty solo siente por su jefe una profunda amistad, y por quien bebe los vientos, es por el chico gafotas que lleva las cuentas en la revista. Bueno, quizá la principal diferencia sea que esto es una serie y no un culebrón.

El caso es que Betty es allí la única buena persona (buena, que no tonta y desde luego una tía con dos ovarios), el resto de personajes se dividen entre los que dejan ver su puto malo de vez en cuando y los que hay que seguir con atención para verles un destello de luz, pero en general son todos perversos y malvados, pero con corazón, lo que ocurre es que no siempre recuerdan que lo tienen. Gentes capaces de vender a su madre por un bolso de Dior a los que te encantaría dar algo del cariño que les falta. Malignas mentes (a veces solo algo vacías) envueltas en preciosos cuerpos que a su vez se visten de Channel, en un entorno colorista a más no poder. Todo muy chillón y con colores cálidos que resaltan lo estridente de los guiones. Sin duda alguna, así como dije que me gustaría ser Pamela en VIP, no quiero parecerme a Betty, lo que me pasa es que esta es la serie que me hubiese gustado escribir.

Y como todas las series que pasarán a la posteridad, Ugly Betty cuida muchísimo a sus secundarios, aunque sin descuidar a la protagonista. De todas las enemigas de Betty, la reina de las malas malísimas es la fantástica, fantástica, fantástica (podría repetir fantástica hasta el infinito) Wilhelmina Slater, interpretada por Vanessa Williams. Una mujer que representa la ambición, la pasión por la moda y movida únicamente por su obsesión de quedarse con la dirección de la empresa que ha sido entregada al hijo del jefe, puesto que le correspondía a ella por lógica. Wilhemina es ese tipo de mujer que puede rascarse el culo con alevosía y hacer que le quede bien. Es raro, pero cuando termina alguna escena suya y deja de salir en la tele porque hay un cambio de arco argumental, la echas de menos.

Para llevar a cabo sus perversos planes, cuenta con la ayuda de la… (¿puedo repetir fantástica, fantástica, fantástica otra vez?) Alexis. Alexis (que se está convirtiendo en mi personaje favorito) es la hermana del jefe de Betty, Daniel. Alexis antes era Alex. A Alex lo consideraron muerto en un accidente, pero ella fue a transformarse en lo que siempre quiso ser, una mujer. Y además, como ya he dicho (y no me cansaré de repetir), fantástica. Así la perversa y adorable Alexis resurgirá de sus cenizas para ayudar a Wilhemina a deshacerse de Daniel y de su padre, rollo venganza amor-odio. Que lleno todo de sentimientos encontrados, ¿no?


Otra pareja de secundarios, adorable y odiosa a la vez, es la que forman Mark (secretario de Wilhemina) y Amanda, la recepcionista. Él es lo que popularmente se conoce como marica mala y ella es una descerebrada con la autoestima por los suelos. Los dos son los principales encargados de hacerle la vida un poco más difícil a Betty y protagonizan las aventurillas más interesantes de la serie. Pero, dejando a un lado lo malos que son, ambos personajes dejan ver su “lado bueno” muy a menudo y aunque se tratan fatal entre ellos, la amistad y la lealtad que se procesan el uno al otro, provoca mucha ternura y no son pocos los fans que les han salido por ahí. Son una pareja divertidísima, con un poquito de mala suerte y sin los que la serie no sería la misma.

Por otro lado, en la otra parte de la vida de Betty, está su familia. De ascendencia mexicana, los Suarez son una familia monoparental, la madre de Betty murió cuando ella era joven y su padre ha criado a sus dos hijas solo. La mayor, Hilda (que es también fantástica pero de otra manera, más al estilo de la gran Belén Esteban), se quedó embarazada cuando era muy joven y tuvo un hijo, Justin, que la verdad le ha salido un poquito gay. Bueno, un muchito. Un chico sensible y encantador que se encarga muchas veces de poner orden y sentido a la casa de los Suarez. Hilda es sin duda otro de los personajes para poner en el casillero de mejores secundarios de la década. Alocada, inocente y sobre todo muy, muy, muy graciosa.

Es una serie llena de estereotipos y clichés divertidísima. No le falta detalle, otro de los alicientes para ver la serie son los cameos, el placer de ver a Gina Gerson hacer de diosa del Glam, con perro faldero incluido y a Salma Hayek de actriz de culebrón... Entre otras muchas del artisteo y el famoseo estadounidense. Además fuera de las pantallas, han tenido el sentido común de no obligar a la actriz protagonista a caracterizarse ni a mantenerse escondida cuando no está grabando, no se si al final “enguapecerán” a Betty, pero por lo menos los productores de esta serie saben que Internet existe.

Dicen por ahí que hay que ver más de la mitad de la primera temporada para engancharse, pero yo tengo que confesar que me pilló desde el principio. Desde luego, para mi, una imprescindible.

de OT

de OT Andan mis compañeros de trabajo atareados organizando porras sobre resultados futbolísticos de la Eurocopa. Mientras que a mi cabeza le preocupa que la salida de Anabel de la academia nos baje el nivel de interés por el concurso. Siempre perder a un malo en un reality ha traído consecuencias negativas para la audiencia, no solo la del concurso si no para la de los programas de critiqueos. Y eso que los malos de esta edición de OT no me gustan nada. Soy más de malos del tipo Amor en Gran Hermano. Y al contrario de lo que me pasaba con esta, estoy deseando que poco a poco vayan desapareciendo del concurso.

Supongo que con el hecho de haberme hecho fans, tiene bastante que ver la presencia de Virginia, que me eclipsa maldades, bondades y simpatías. Aunque de otra manera, igual que me pasó con Ainoha y Soraya, me vale como única razón para ver el concurso. Es curioso lo que está pasando con esta chica, el fenómeno fans que está moviendo por la red. Yo, trato de ver en toda esta gente que tan de acuerdo está en su forma de interpretar la música, un pequeño grito en favor de lo distinto. Cansados de tanto salserío y pop barato, se aferran, como lo hago yo, a que Virginia salga y haga algo distinto a lo que se está publicitando ahora mismo. Prefiero no acordarme de los discos que Vale music ha “regalado” a los anteriores concursantes del programa y guardo un poquito de fe en que con ella sea distinto. O al menos a que sea lo suficientemente lista y aguante ahí el tiempo suficiente para sacar algo decente. Y aunque no pinte nada ya dentro, no quiero que se marche del concurso porque seguramente se perderá entre las canciones sobrantes de algún compositor malogrado amigo de algún pez gordo de la SGAE.

El caso es que esta edición ha sido de las mejores a nivel de reality y bastante regulera en lo que a voces se refiere, pero bueno, ni me decepciona ni deja de hacerlo, estoy segura de que dentro de tres meses ya ni me acordaré de quién es cada uno. Todos ellos quedarán en un rinconcito, hasta el año que viene cuando me junte con mis compañeros de las cenas-OT y los renombremos para recordar alguna anécdota.

Esperaremos acontecimientos y gritaremos brindando, cuando llegue el momento: ¡OT ha muerto, viva GH!

de V.I.P (no confundir con VIP noche)

de V.I.P (no confundir con VIP noche) Bueno, hace mucho que no hablo de series… realmente hace mucho que no hablo de nada, pero de alguna manera tenía que empezar. Con todo el estrés que llevo encima, ahora mismo solo me apetece petardeo y desinhibición, así que trataré una serie profunda donde las haya. Dedicada a todos aquellos que se ponen los vigilantes de la playa cuando no quieren pensar, creyendo que es lo mejor que pueden encontrar. Y aunque supongo que ahí verán más carne, seguro que no se ríen ni la mitad que con VIP.

Los vigilantes, comparte con VIP el protagonismo de Pamela Anderson, eso sí. No se si es una moda, una moda marginal, el que las “actrices” más cuestionadas y criticadas hagan una serie riéndose de lo que son y de lo que simbolizan. En el caso de Tori ya dije que me parecía totalmente intencionado, y que era una posición muy inteligente por su parte. El caso de Pamela no lo veo tan claro, al menos no siempre, y puede que sea el mismo caso, entonces es mucho mejor que lo de Tori, porque a mi desde luego me hace dudar a veces.

Se supone que la serie es de acción y se supone también que es una serie cutre que no vería nadie más de 10 minutos seguidos. Para no suponer demasiado rápido, diré que la serie duró cuatro temporadas manteniendo una audiencia bastante decente y que hasta tiene su propio juego de ordenador, y es que el espíritu de “la movida” sigue vivo. El rollo kitsch se sigue llevando y esta serie no es otra cosa que una simple prueba más de que el glamour de barrio nunca pasará de moda.

Valery Irons (P.A.) es una vendedora de perritos calientes, estupenda eso sí, que por una casualidad de la vida pasa a ser contratada por una agencia de guardaespaldas, para darles imagen. Pero claro, Pamela se va creciendo poco a poco y episodio a episodio, y termina liderando el grupo de investigadores.

Me cuesta un poquito explicar todo lo que me llama la atención de esta gran serie. Asi que por eso he elegido la foto y he rescatado de la red alguno de los títulos de episodios, para que se pueda entender su grandeza:

Valma and Louise
All you need is Val
Ride of the Valkyries
Survi-Val
Throw Val From the Train
Run, Val, Run
ExValibur
Amazon Val
Valzheimer’s
Valley Wonka

Y a partir de ahí… el delirio. Extraterrestres que invaden la tierra, grandes mafias que tratan de destruir a algún presidente, suplantaciones de personalidad al puro estilo de Kit y Kar, asesinatos en realitys, bandas malísimas de moteros y por supuesto fábricas de chocolate con dueños excéntricos. Todo aquello con lo que alguien como yo siempre soñó. El caso es que, ahora me doy cuenta (y jamás pensé que yo llegaría a decir esto), me gustaría ser Pamela Anderson. Además yo también estoy en contra de KFC, di que claro, antes de ver VIP también estaba en contra de Pamela.

Imprescindible para las tardes depresivas de los domingos. Si esto no te hace olvidar que el lunes vuelves al trabajo… pues ya solo te queda el Valium.
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de Calle 13 II

de Calle 13 II

Pues sigamos con Calle 13. De lo que he disfrutado viendo, que alguna cosa hubo. De todo lo que vi, me quedo sin duda con Ley y orden, en sus dos versiones (las dos que ponen en Calle 13, que haber hay unas cuantas más).

 

Acción criminal. El punto de partida es siempre un asesinato y la posterior investigación de los polis, nada nuevo. La gracia de estas sagas, en mi opinión, es la particularidad de los detectives. Hasta la quinta temporada son protagonistas indiscutibles los detectives Goren y Eames. Él bastante particular en sus métodos, muy intuitivo y con especiales dotes interrogativas. Un tipo muy cuidadoso del que, sabemos que tiene un hermano con problemas con las drogas y una madre con alzeimer que se está muriendo de cáncer, y que a veces resulta un tanto insoportable incluso para los que le tenemos un cierto cariño. Ella, su contrapunto perfecto. Y así como en otras series de la saga los compañeros están mucho más equiparados, aquí él suele llevar las riendas de la investigación. Ahora, para esta quinta temporada se han traído al detective Logan, que viene de la mamá Ley y orden y a la detectiva Barek, que me resulta un poco cargante. La pareja no tiene ni de lejos el gancho con el que cuentan Goren y Eames, pero habrá que darles una oportunidad.

 

Se supone que lo que diferencia a esta de las otras Ley y orden es que se da un punto de vista distinto, que se muestra el delito desde el lado del criminal. Y bueno… diría yo que no es exactamente ese el resultado, sí que le dan un toque mas psicológico, pero tampoco siempre.  En fin, que la serie es buena y el otro día, tal y como estaba el patio, yo no pedía más.

 

Unidad de víctimas especiales. Vale, vale, ya se que ya tengo un post para la serie completito y exclusivo y todos los que me conocen saben que me encanta y que tengo especial debilidad por los protas en general, y por Olivia en particular. Así que esto, más que una justificación, es una amenaza de que habrá más en el futuro. Ahora Calle 13 vuelve a emitir la primera temporada, pero a partir del día 11 de enero ya tenemos la séptima, eso está bien, porque indica que van a seguir comprando más temporadillas de la saga. Suerte para los productores de la serie, porque la señora Hargitay sigue a la cabeza de las actrices mejor pagadas de televisión, y solo tiene por encima al afable Grissom entre sus compañeros del género masculino (si, si, bastante por encima de las Mujeres desesperadas, así es). No seré yo quien diga que es mucho, pero luego los guionistas se ponen en huelga. Claro, que en concreto, y supongo que por las muchas temporadas que hay grabadas, los personajes lanzan mensajes contradictorios según la temporada. Digo yo, que sería conveniente verse todos los episodios antes de ponerse a escribir un capítulo, pero tampoco es la vida particular de los detectives lo que interesa, también es verdad. En fin, que si no fuera por el pequeño truco que Mapis ha descubierto para encontrar al culpable casi antes de que empiece la historia, la serie sería magnífica.

 

Bueno, por hoy no doy más de mí. Voy a abandonarme a los delirios febriles, a la vez que me centro en el trabajo. Luego así salen las cosas…

de Calle 13

de Calle 13

No soy yo muy fans de las Navidades, aunque tampoco las odio ni me deprimen, como le pasa a mucha gente. Sobre todo porque de unos años a esta parte lo único que significa para mi son regalos, comida abundante y rica y vacaciones. Eso sí, lo que me parece odioso y tendría unas cuantas amenas líneas de análisis (muuuy divertido) son los Papá Noeles que la gente cuelga de sus ventanas o terrazas. A pesar de eso, este año he conseguido ponerme en modo ignore con los adornos navideños y, si no tenemos en cuenta catarros varios, no han sido malas fechas. Tiempo para encontrarse con los amiguetes que ves poco y tiempo libre para ponerse al día con series y juegos.

 

En juegos he estado enfrascadilla con el WOW y el Hotel Dusk. Por suerte (el tiempo todo lo cura), ya no estoy tan viciada con el primero y el segundo, aunque sobrevalorado por las críticas y las amigas, me parece bastante bueno.

 

Para las horas frente al televisor, en los días que he pasado en el hogar paterno, me he decantado por Calle 13. Adoro esa cadena, justo la única que Orange ha decidido no incluir en su oferta y ha sustituido por Sci-fi que, en mi opinión, deja un poco que desear. Para esas tardes en familia, he empachado a la mia con la cadena, es lo que tiene vivir fuera de casa, que cuando vuelves de visita te conviertes en la jefa de muchas cosas con las que antes no podía ni soñar. Sí, me refiero solo al mando.

 

Un pequeño repaso de lo que he visto:

 

Numb3rs,  para mi gusto un pelín floja y un tanto insostenible. Un señor policía del FBI mete a su hermano friki matemático a investigar crímenes. Y poco más. Hay un crimen, le llevan los datos al señor de los números  y él calcula la probabilidad de que haya cometido otros delitos, cuando y para qué fecha aproximada se cometerá el siguiente y si necesitan la media de pedos que se tira al día, él les hace una integral. Si, hombre, si. ¿Quién necesita un antropólogo forense cuando hay una ecuación de segundo grado que lo resuelve todo? Pero la cosa parece que triunfa, porque tiene más de media temporada, que es lo que yo le hubiese dado de vida. Aunque soy malísima para esto.

 

NY: Distrito judicial, donde la abogada Alexandra Cabot (personaje interpretado por la adorable Stephanie March, que viene de Ley y orden uve) hace de jefaza despiadada y sin corazón (aunque dulce a veces) de la fiscalía de Manhattan. Tras unos años en el programa de protección de testigos, vuelve a Nueva York para hacerse cargo de la fiscalía. La frialdad del personaje guarda poco que ver con el de UVE, pero que le vamos a hacer. Será por eso o porque de abogados hacen Julianne Nicholson (antes pedorra en Aly McBeal) y J. August Richards (antes capullo en Ángel) el que me haya costado pillarle el punto a la serie. Tampoco la tacharía de mala, pero sí de otra serie más de abogados. Ni aporta nada nuevo, ni nada emocionante.

 

Monk: expoli de San Francisco convertido en detective privado y en maniaco compulsivo. Esta serie tiene un tufillo a Colombo que descoloca bastante. Lo más destacable es el papel de la enfermera Sharona, que le hace de Watson y de madre al investigador. Cuando ésta le abandona, hay cambio de compañera, y la cosa pierde toda la gracia. Porque la nueva acompañante resulta demasiado chillona (con todo lo que eso implica) para mi gusto. Una serie para pasar la tarde y, por supuesto, para no ver dos episodios seguidos, porque la cosa satura.

 

La verdad es que me estoy empezando a plantear si realmente soy fans de la cadena, pero bueno… para la próxima contaré lo que he estado viendo y me ha gustado un poquito más. Que si no me dicen que me extiendo demasiado. Después de una gran sequía, ya se sabe…

de Gran Hermano (9)

de Gran Hermano (9)

A pesar de que se que me voy a llevar un par de collejas por comentarlo (queridos amigos, cuando vengáis a comentarme algo sobre el tema, a quemaros o a reíros de mi, recordad lo liberales y abiertos de mente que presumís siempre ser en vuestras intimidades, no os vaya a pasar como a Aznar), soy fans de Gran Hermano. Muchas veces porque sí, para poder reunirme cada jueves con un grupo de gente encantadora y divertida que haría que una película de Ingmar Bergman fuera desternillante. Y eso que a mi, Ingmar me ha parecido siempre un tipo creativo y apasionante, mucho más ahora que se ha muerto, la verdad. Ya veo que me voy a liar con el bueno de Bergman (le tengo ganas) y es que tengo tantas cosas que decir de él… Tengo también cada vez más claro, que debería haber hecho un blog de cosas que no me gustan, porque criticar te permite siempre ser como más creativo y perspicaz. Pero en fin, ya es tarde, y yo he venido aquí a hablar de Gran Hermano. Con su permiso, maestro. Va por usté. 

Como decía, han sido motivo suficiente, esas reuniones semanales, para que yo me enganche a cosas que quizá, si no fuera por ellas, no seguiría con tanta devoción. Pero no ha sido esa la única razón este año. La gente de Gran Hermano se ha superado a sí misma. En primer lugar, con la elección de concursantes. Así como en la edición anterior eran todos insoportables, sucios e insultadores profesionales, este año cada concursante era una joya. Cada uno a su estilo. Incluso los malos y los pedorros eran los mejores malos y pedorros que podrían encontrarse para entrar en GH. Y por si eso no fuera suficiente, cada semana el programa ha puesto a prueba a los concursantes, les ha preparado sorpresas y les ha engañado como a enanos. La producción (o los que sean) se lo han currado, y han hecho la edición más divertida del concurso. Superando incluso a la primera. 

Como a estas alturas de la vida, el que más y el que menos (me refiero a los que han llegado leyendo hasta aquí) ya sabe quien es cada uno,  tampoco me voy a perder en detalles. Durante esta edición han resultado claves los siguientes concursantes: 

El Flequi, un tío que se personaliza los calzoncillos y que abandonó la casa acosado por una gallega de morros y tetas infladas (muy lista, eso sí) y por las ansias de haber dejado fuera una gran cantidad de cosas que Calamaro siempre lleva muy cerca del corazón. Al poco tiempo de salir fue interrogado como sospechoso de ayudar a su hermano a robar una maleta llena de coca.  ¿se puede pedir más? La vida en directo. 

Amor. A la que yo definiría como la concursante perfecta de GH. Divertida, provocadora, cotilla y sobre todo mala, mala, mala. Desestabilizó la casa las dos veces que estuvo dentro, nos hizo reír, sufrir un poco y sobre todo nos dio motivos para rellenar e-mails, cervezas y cafés con los amigos. Que si para algo se ve Gran Hermano, es para luego comentar y darle al critiqueo. Una pena que fuera demasiado a saco y la gente la largase a la primera de turno. 

Melania, de la que los chulazos de la casa se quedaron prendados como colegiales. El que parecía el más machote enseguida se quedó colgado de la chica y ella, que parecía, pero no tenía un pelo de tonta, no se dejó engañar y se quedó con el más salvaje de los muchachos: El italiano Piero. El chico, que era divertidísimo dentro de la casa, supongo que perdió todo su gancho al liarse con la malamalisima (a otro nivel que amor, pero también mala) de Melania. Porque aun no entiendo la razón por la que se fue tan pronto. Otra concursante genial, de las ausencias que más se notaron cuando abandonó la casa, al menos a nivel de telespectadora.  

Antes de salir corriendo a comprarme una chapa en la que diga: Adoro a las malas, me pasaré al otro bando para comentar a las gemelitas. Estas chicas (lospalacioslospalacios) fueron las protagonistas del juego más divertido de esta edición. Entraron haciéndose pasar por una y cuando el programa se lo indicaba, debían intercambiarse. Sin que ninguno de los chicos se diese cuenta del engaño. Adorables e inocentes, sufrieron las consecuencias de que el programa fuera largo y de juntarse con un canario que además de darles palmadas en el culo y aprovecharse de sus buenas intenciones no les favoreció en nada de cara al público. Su pasión por el maquillaje y su manera de entender la vida, provocaron grandes momentos que pasarán a la historia del concurso y llenarán miles de zappings durante largo tiempo. 

Ángela, la archienemiga de todos los que veíamos Gran Hermano 9, al menos de un 92,69% de nosotros. Ella, además de superarse cada día a si misma, tener una gran fuerza de voluntad y ser un ejemplo para muchos de nosotros, es la causante de que, para mi, este Gran Hermano tenga un pero. Y ese es que la Milá adoptara con ella el tono que acabo de adoptar yo en mi anterior frase, teniendo en cuenta que ha sido la concursante más vil que ha pasado por el concurso. Consiguió (lista como ella sola), hacerse con el cariño de todos los que habitaban con ella en la casa, rompiendo así el record de no-nominaciones.  Mientras tanto, los telespectadores veíamos como todos y cada uno de ellos pasaban por su boca para ser criticados y vapuleados, no solo en el confe, si no también y sobre todo, con otros compañeros. La que había sido su paño de lágrimas, la que se suponía su mejor amiga dentro de la casa, el que no le hacía ni caso, todos absolutamente todos, eran criticados a la espalda por ella, y si podía ser con un amplio público, mejor que mejor. Y claro, tanto tiempo sin salir nominada hizo que los fans del tema acumuláramos ganas y dinero suficiente para esperar el glorioso momento de expulsarla (gracias por esa nominación Judit). Que se vio minorado porque, ignorando los resultados y los comentarios  que fluían por cualquier sitio en el que se hablara de GH, decidieron hacerle la entrevista más suave desde que el primer concursante abandonó la casa. 

Y por último hablaré de mi adorada Judit, que bien que me ha caido la chica. Además de demostrar, sobre todo cuando había más gente en la casa, que era una persona encantadora y divertidísima, Judit ha sido listísima. En mi opinión, solo Pepe, ganador de hace un par de ediciones, ha entendido tan bien el juego como ella. Quizá esté diciendo la verdad, quizá ella no planeó nada. Tal vez, esas nominaciones que pusieron a Ángela y a Rodrigo entre la expulsión y ella no tuvieran nada que ver con los mensajes que lanzó Amor en su vuelta a la casa sobre cómo estaban las cosas por fuera. Quizá tampoco planeó hablar justamente de homosexualidad y machismo la semana que Andalla estuvo nominado. Actuar como paño de lágrimas para todos, mientras que nadie la escuchaba a ella, que sus compañeros le retiraran su teléfono de un número visible en la final, que se anularan los tres puntos justo cuando ella iba a salir nominada con los gemelos fueron golpes de suerte, de acuerdo. Pero ella fue tan lista, que ha sido por descontado la que más merecía el título de ganadora. Y por suerte, la gente la prefirió a ella. 

Bueno, encantada de volver. Para aquellos que estén pensando: “Pues para esto, reina, te podías haber quedado en tu casa” que recuerden que he hablado de Ing.

de El Traidor

de El Traidor

El veranillo pasado, no este recién pasado, si no el anterior, emitieron en Cuatro un concurso llamado El Traidor.  Un concurso que venía de otras teles y que, si no me equivoco, se había realizado ya en TV3. Pero bueno, yo hablaré del de Cuatro, que es al que estuve enganchada. El concurso consistía en que 11 personas encerradas en una casa convivían, con la diferencia respecto a otros concursos de este tipo de que varias veces a la semana salían a hacer alguna prueba bien física, de estrategia, confianza o pericia, o de todo un poco, con la que conseguían incrementar el premio del concurso. Solo había un ganador de todo el dinero y los demás se marchaban a casa con las manos en los bolsillos, pero con una experiencia maravillosa vivida, como dicen los de Gran Hermano. La gracia del juego era que entre ellos había un traidor, una persona trataba de boicotearles, para conseguir que dicho premio creciera lo mínimo posible. Intentando de que fallaran en todo, además de tratando de conseguir que ninguno de ellos le descubriera, por lo que no siempre podía actuar como traidor y debía comportarse, en ocasiones, como un compañero más. Como en todo reality que se precie, durante la semana (en este caso los jueves), había una gala en la que se emitía cada una de las pruebas. Así el sufrido espectador, podía especular en casa y hacer apuestas sobre su favorito a ganador y traidor.

 

No solo la astucia y la estrategia de grupo era importante, si no que cada uno debía llevar una propia. Algunos, como Antonio, jugaban a no parecer el traidor y a no fingir, dando lo mejor de sí en cada prueba. Por otro lado, otros concursantes jugaban al despiste, como la finalista Iria, mientras que  otros trataban únicamente a pasar desapercibidos. Cada semana, al final de la gala, había un cuestionario para todos ellos, preguntas sobre el traidor que todos los concursantes debían contestar. El que más preguntas fallase, estaba fuera.

 

Cuantos menos concursantes quedaban, más interesante se ponía la cosa. Quedaban ya solo cinco concursantes (Lorena, Antonio, Iria, David y Eva) cuando el concurso alcanzó, en mi opinión, su mejor momento. Y, como de estrategia iba la cosa, yo presiento que Lorena sacrificó su victoria para dársela a David. Lorena apostó por Iria y David por Eva. Y ella fue la que se marchó. Además de que él se quedó en el programa, (aunque yo presiento que fue compartido, cosa que no se dijo explícitamente) tuvo la suerte de quedarse con el premio. Al final la traidora resultó ser, por tanto, Eva, una teleoperadora de Blanes que fue abiertamente criticada por todos los compañeros en la gala final (excepto por Iria, que la llenó de halagos). La acusaron de hacerlo mal y no ser lo suficientemente cuidadosa para que no se la descubriera, a lo que la joven les preguntó que por qué no estaban entonces ellos en la final si tan claro lo tuvieron desde el principio. La de Blanes fue para mi una traidora perfecta, al menos para los telespectadores. Yo, que como buena friki que soy me moví por foros del concurso, se que apenas había apuestas por Eva. Eso antes de que se supiera, claro, después todo el mundo lo sospechaba. Yo admito que pasé todos y cada uno de los programas engañada como una tonta. Primero aposté por Aspi, y cuando para mi sorpresa se marchó, aposté por Iria a muerte. Y entre mis favoritos para la victoria se encontraba la propia Eva, además de Irene y Antonio. Vamos, que no di ni una. Pero me lo pasé de miedo viéndolo.

 

Un concurso divertidísimo para ver, e imagino que también para jugarlo, sobre todo si no eres el traidor. Una pena que la audiencia no le acompañase en su emisión, porque puedo asegurar que todos los que lo seguíamos acabamos enganchadísimos y con ganas de más cuando se terminó. No apostaría mucho por una segunda edición del concurso, pero si lo emiten yo seré la primera en apuntarme a verlo. Y si puedo ir de público al programa mejor que mejor.

 

Hay que ver que provechoso es salir los fines de semana para encontrar una motivación para volver a escribir.

de So noTORIus (y de Tori Spelling)

de So noTORIus (y de Tori Spelling) Aunque soy muy fans de bastantes de las cosas que hizo Aaron Spelling, antes de hablar de él voy a hacerlo de su hija Tori. Que sin duda, en contra de lo que está pensando todo el mundo ahora mismo, se lo merece. Quién me lo iba a decir a mi, que siempre le he tenido una manía terrible y hasta me ha dado un puntito de repelús, que se iba a convertir en una mujer de la que no puedo decir más que cosas positivas. Bueno, alguna negativa también, pero se compensa. La culpa de este cambio en mi la tiene So noTORIus, una serie del 2006 que la Paramount ha tenido a bien emitir ahora. En ella, Tori se dedica a destriparse a sí misma. A reírse de todo lo que la rodea, mejor dicho, de todo aquello que el resto de los mortales creemos que debe rodear a alguien como ella, a meterse consigo misma y con sus amigos.

Es una serie para petardas melancólicas (como yo), que aunque vayan de duras y exigentes y ahora solo vean series tipo Lost, en el fondo de sus corazones echan de menos a Brandon y a Brenda. Si no la serie, al menos la época en la que ver a Brenda y a Kelly cantando en el Pich Pitt “It´s my party…” nos parecía lo más grande. ¿Se acostarán Dylan y Brenda esta semana? ¡No le des tu flor, Brenda! ¡No se la des! ¡Aguanta como Donna!

¡Ejem! Pasemos página.

El caso es que Tori ha hecho una serie de sí misma. Para qué ponerse dificultades interpretativas si se puede poner como protagonista de la historia y recrear su “propia vida”. En cada capítulo, podemos ver su penoso paso por las grabaciones de telefilmes, la tormentosa relación con su madre y la prácticamente inexistente con su adorado padre que nunca aparece y se comunica con ella a través de un altavoz, como si del mismísimo Charlie se tratara. Rodeada de sus dos amigos, su agente y de su perrita Mimi (rollo perro enano asqueroso vestido de rosa) a Tori nunca le pasa nada, como a la mayoría de nosotros, pero ella le saca punta a cada momento. Y en cada episodio vamos viendo el intento de sobrevivir de una niña pija preocupadísima por lo que digan de ella y más aun si no se dice nada, y su decadencia dentro del “glamour” que la rodea. Con continuas menciones y mofas de sus ex compañeros de serie y de los trabajos que ha ido haciendo su padre. Mientras, tratando de crecer como persona y labrarse un futuro por sí misma, renuncia a ser la cuarta embrujada, por poner un ejemplo.

Por méritos propios, y como ella siempre se repite a sí misma, se ha convertido en un icono gay. Y no solo eso, si no que ha demostrado ser una mujer muy inteligente y divertida. Tori, que siempre me ha parecido la tonta que interpreta ser en la serie, es sin duda una tipa bien inteligente. Porque no hay tontos que se rían de ellos mismos tan bien como lo hace ella. En fin, que es divertidísima.

La serie tiene pocos episodios (solo 10), no tengo muy claro porqué se suspendió la grabación, puede que la muerte de Aaron tuviera algo que ver. O quizá la audiencia no la supo apreciar, no lo se. El caso es que es una pena, porque la cosa daba mucho más de sí. A ver si alguien tiene la gran idea de capturarla y subirla a la red porque, como muchos otros canales de pago, la Paramount no tiene unos horarios fijos para ella, ni sigue un orden de emisión (también puede ser que siga uno que yo no consigo comprender). El año pasado, comenzó la emsión de lo que supongo que será la segunda parte de So noTORIus, Tori & Dean: Inn love, que no sé si será del mismo estilo, ni sé si estará también, pero que si consigo, no dudaré ni un segundo en ver.

Gracias, por cierto, a la Niña gusana por el trabajo de documentación y por tener mucha mejor memoria que yo.

de Miami Ink

de Miami Ink People+arts emite, quién sabe cuándo o qué días, esta especie de reality que cuenta el día a día de una tienda de tatuajes. La tienda la regentan seis tatuadores de los mejores que he visto. Cinco chicos: Darren, Yohiro, Ami, Chris Nuñez y Chris Garver. Y una chica, Kat von D. En cada episodio, unos 4 o5 clientes pasan por su establecimiento para ser tatuados. Cada uno con una historia diferente y con una razón distinta para decorar su cuerpo.

Cuando se abre la puerta de la tienda el cliente siempre viene con una idea, algún símbolo para tatuarse o va en búsqueda de algún boceto que refleje algún acontecimiento importante de su vida. A eso, o a dibujarse un pez Koi. Parece ser que dicho pez se caracteriza por nadar contra corriente, y el ser humano, al parecer, también se caracteriza por creer que nada contracorriente. Porque ponerse la cocina de amarillo limón o decirle a su madre que a partir de entonces va a llegar a las dos de la mañana los fines de semana, es enfrentarse a la vida. Ir contra el mundo.

Pese a mi manía por los peces Koi, reconozco que va gente con historias duras, interesantes y divertidas y que es una parte importante del encanto del programa. Te enseñan lo que significa un tatuaje y que este puede simbolizar hasta una manera de vivir la vida.

Ver trabajar a este grupo de profesionales es impresionante. Sobre todo a partir de algunos diseños horterones que llevan algunos clientes, que muchas veces a base de palabrería y buen rollo y otras a base de cambiarlo directamente consiguen arreglar. Para mi, la que hace el trabajo más impactante (a la vez que el más feo, para mi gusto) es Kat, que es la experta en retratos. No se, a mi me daría mal rollito llevar un tatoo con la cara de mi abuela en el culo o con la de la virgen de San Benito… pero como para gustos están los colores, Kat trabaja como la que más. Lo más impactante que le he visto hacer es el tatuaje en el pecho de la señora que tenía el sándwich con la cara de la virgen. ¿Quién dijo que lo importante está en el interior? ¿Quién quiere un pez Koi cuando puedes ponerte entre las tetas un dibujo de un pan quemado que te ha hecho millonario? La señora aun decía que era un rollo místico, pero yo creo que luego volvió a los dos días a ponerse debajo del pan: Adoro ebay.

En lo que a los tatuajes tradicionales se refiere, mi favorito es Ami, que le hizo el dragón japonés más guapo de la historia en el brazo, a un bombero que había vendido su camioneta para dibujárselo.

Además, y siempre sin pasarse, hay algo de la vida de los tatuadores. Algún cotilleo o algún mal rollito, que siempre le da un poco de sal al programa.

Si haciendo un zapping lo pillais, ojo, porque después de verlo un par de veces, te salen las ganas de pinturrujearte hasta las pestañas. Y de comer sin parar, porque cuanto más gordo más dibus te caben (alguna ventaja teníamos que tener). Cuando ya no quepas por las puertas ya solo te quedará vivir para tratar de darle significado a tus tatoos.

de Mad, mad house

de Mad, mad house

Pues sigamos con la tele. Aquí viene una de las rarezas más grandes de las que soy fans. Y si no he hablado antes de ella, es porque en el fondo creo que me da un poco de corte confesar que me no solo me gustó sino que estuve enganchadísima a este reality que se emitió en 2004. Así que ya podéis ir imaginando lo grandioso de la serie (porque más que un reality, esto fue una serie). Yo que no me avergüezo de ser fans de nada y que defiendo con uñas y dientes todo lo que me gusta (eso siempre que me apetezca hablar, cosa que no ocurre a menudo), miro para abajo cuando hablo de ella. Sirva de paso esto para justificar que si meto alguna gamba en este texto, tengo la excusa de que no estoy leyendo lo que escribo.

 

Bien, pues la cosa no tiene más misterio que 10 concursantes americanos medios (aunque esto de medios podría ser perfectamente rebatido), que se encierran en una casa para ganar 100 000 $. Hasta ahí, no diría yo que todo normal, pero sí habitual. Lo que ocurre es que dentro de la casa les esperan 5 anfitriones un poquito “especiales” (“Alts” en inglés). Véase:

 

Fiona, la bruja. Esta mujer cantante, actriz, modelo, locutora de radio, escritora además de australiana, se dedica entre todo esto a la brujería. Echar las cartas, hacer rituales de limpieza, escribir libros de brujería y hacer de anfitriona. Bueno, pues eso, una experta en Wicca, si yo le viera alguna explicación a esto… la daría, pero no la tengo.

 

Avocado, el naturista. Un hombre bastante sensato dentro de lo que se puede considerar el concurso (concursantes incluidos). Dedica su vida a comer hierbajos crudos y a dar conferencias y escribir libros de lo bueno que es comer hierbajos crudos. Y si puede ser en pelotas mientras se corre por el bosque mucho mejor. Lo dicho, el más sensato.

 

Art, el primitivo moderno. Habrá mucha gente que se preguntará que es un primitivo moderno, yo también, y eso que me chupé los 10 episodios sin perder detalle… lo que deduje fue que es un señor que se hace piercings y se cuelga de ganchos que atraviesan su espalda sin anestesia suprimiendo el dolor a base de meditar. Una pena que sus meditaciones no aliviasen los mareos que me daba a mi ver esto.También lleva muchos tatoos y se apunta a correr en bolas por la selva, fijo. Si alguien tiene a bien rescatarme de este pozo de ignorancia, le quedaré eternamente agradecida.

 

"Iya" Ta'Shia, la sacerdotisa Vudú. También nado en el mismo pozo en todo lo que a sacerdotisas vudús se refiere, otra de las desventajas de no haber nacido negra. Ya que según la propia Iya esto venía muy bien para entender lo que era este tema. Deduje del concurso: que se comunican con los espíritus, que tiran unas tabas y leen el futuro y que visten con túnicas como la de Rappel, pero bonitas. Y unos pañuelos en la cabeza, como las vecinas que tenía antes en el barrio que me fascinan.

 

Y Don Henry, el vampiro. Un tipo que duerme por el día en un ataúd, que está blanco como el papel y bebe sangre de gorrino a diario. Y que aunque me parecía feo de cojones (y de cara), me resultaba muy atractivo. Cosas de la vida.... Si se hubiese cortao las uñas un poco más a menudo hubiese sido la bomba.

 

En fin, y a partir de ahí un delirio de concursantes envueltos en sangre, recolectando frutas y verduras, embadurnándose de barro, encerrados en jaulas, con un rollito muy de “estoy abriendo mi mente” pero despellejándose entre ellos a muerte.

 

Ojalá se hiciera aquí, yo propondría al gran Iker como Master de los anfitriones. Y si avisaran con tiempo de los castings, me pondría a preparar un papelito como sacerdotisa vampiresa naturista, y luego, a correr con la escoba detrás de los concursantes mientras me bebo un batido de fresa. Por supuesto todo en pelotas.

 

Si alguien quiere echarle un vistazo creo que se puede encontrar en e-mule y si no a los conocidos puedo dejarles una copia. Nunca el original, jejejeje, que algo así dudo que se repita en mucho tiempo.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

de Bones

de Bones

Bueno ya era hora de salir un poco del letargo vacacionil y ponerme un poco con el blog. No prometo mucho porque estoy un poco perezosa con eso de estar haciendo todo el día lo que me apetece. De estas vacaciones diré que me he enganchado al WoW (mal que le pese al kender) y que es una cosa que no le recomiendo a nadie que no disponga de tiempo ilimitado para tirar a la basura. Madre mía, no saldría de ahí. Pero me obligo, y en mis tiempos muertos de matar lobos y orcos me he terminado de ver Bones.

 

Bones es una de las miles de series que han ido apareciendo a raíz del éxito de CSI. Estos se han especializado en el análisis de los huesos de los cadáveres. La doctora Brennan, antropóloga forense (me encanta decir antropóloga forense) y escritora de éxito, lleva la voz cantante en cuanto a lo que el estudio de huesos se refiere. Forman parte de su equipo el joven Zach Addy que tiene exactamente el mismo papel que el Dr. Spencer Reid hace en Mentes criminales, de niño superdotado y un poco panoli en todo lo que al mundo real se refiere. El caso es que el chico es también muy bueno con los huesos y se adivina como el sucesor de la doctora Brennan cuando se la lleven los marcianos para fecundarla, porque esta señora tiene mucha cara de alienígena.

 

También son parte del grupo de estudiosos la pareja más encantadora que hay actualmente en el mundo de la televisión: Jack Hodgins y Angela Montenegro. El primero te mira la suela del zapato y como hayas pisado una cagada de mosca la has fastidiao. Porque sabrá que la mosca ha comido fiemo de vaca, que solo está en los establos del norte de Canadá y esa mosca no vuela a más de 5 kilómetros de donde nace, y ya se sabe que si tu has estado en Canadá, en el norte, cerca de un establo, ha sido para montártelo con alguien y tu estás casao, y eso no se hace, hombre.... Lo dicho, que estas pillao por todas partes. Ella, pareja de Hodgins, además de ser encantadora se dedica a hacer reconstrucciones en tres dimensiones de las caras de las víctimas a partir de los huesos (¡toma ya!). Es la “persona normal” a la que todos acuden cuando tienen algún problema de relación con el prójimo. Que es a menudo. Y es la única que demuestra un poco de sensibilidad ante los cadáveres.

 

Ya que se trata de un grupo de gente bastante insensible y con muchísimas tragaderas. Les encanta sumergir los cuerpos en ácidos y cosas para que desaparezca toda la carne y para que así ellos puedan discernir con solo mirar un hueso si te has agachado más de la cuenta a lo largo de tu vida, y empezar así a barajar posibilidades como que eres prostituta, en lugar de pensar que te lo que te gustaba es tener el suelo de casa limpio y lo limpiabas a la antigua usanza. El caso es que tanto esfuerzo por morir joven y dejar un bonito cadáver, para nada. Al ácido que vas a ir. Cómete un croissant.

 

Por otro lado, aunque también científica pero por parte de la poli está la doctora Dr. Camille Saroyan (chupamela…), que es mucho menos de quemar carne que el resto, ya que ella se dedica a sacar pistas de los cuerpos enteros, mucho más al estilo CSI y que ha tenido ya un lío con el otro prota de la serie, el agente (especial) del FBI Seeley Booth. Un encantador poli que representa todo lo que cualquier madre americana de más de 50 años querría para su hija. Un chico bueno, católico, educado y que tiene un estilazo que te cagas (que le viene del actor, todo sea dicho de paso ¡ese Ángel!). Se supone que se juega con la tensión sexual que hay entre el agente Booth y la doctora Brennan, pero en mi opinión no pegan ni con cola y entre los personajes no hay nada de atracción, por mucho que nos lo intenten vender. Booth con Camille, y a la Brennan, lo dicho, que se la lleven los marcianos.

 

Pues básicamente eso es todo. Esta segunda temporada tenía algún que otro muy buen episodio, entre otros tantos del montón. Es una serie genial para ir viendo poco a poco, pero como van contando historia de la vida personal de los protagonistas, no prometo que no haya quien se enganche y se termine los siete últimos episodios en una tarde. No es que conozca a quien le haya pasado. No, que va.

 

¡Ah! y con final abierto para que esperemos con ganas la siguiente temporada, cosa que este tipo de series no suele currarse mucho. Pero aquí lo han hecho, y habrá que esperar para saber más.

de Caso Abierto

de Caso Abierto

No se a que se debe, pero irremediablemente me siento atraída por las series de televisión de polis. Seguramente, Fans de Gracia sería capaz de darme una explicación breve en 20 palabras como mucho, que incluiría placa y pistola, pero este es otro tema. Así que le agradezco que no lo haga aquí, de antemano. ¡Ejem!

 

Una de las mejores series que hay actualmente sobre el tema, para mi particular gusto, es Cold Case. Ambientada en Filadelfia, como el queso (estaba tan a huevo…), la serie cuenta la historia de un grupo de detectives de la unidad de “Casos abiertos”, que se dedican a investigar asesinatos del pasado que quedaron sin resolver en su día. A veces, solo han pasado unos meses, otras años, lo que provoca que en ocasiones las resoluciones sean un poco increíbles y que las pistas que aparecen estarían en la realidad, borradas y olvidadas por el tiempo. Por mucho que ahora estemos en un momento tecnológico mucho más avanzado que cuando se cometieron los crímenes. Pero es una serie, Lucy Sin Ley vuela, Xena no.

 

Además, la gente siempre parece mucho más dispuesta a hablar del pasado pretérito que del reciente. Todos obviaron informaciones relevantes en el pasado, y ahora ya no les parece tan mal dar pistas resolutorias y quedarse con el culo al aire, ni siquiera a los culpables. En teoría esta voluntad de soltar todo por la boquita se debe a que la protagonista Lilly Rush (Kathryn Morris, Najara en Xena) era experta en interrogatorios y gran conocedora de la mente de los asesinos, lo que le permite obtener mucha más información de sus mayores. En un principio, asqueada y fastidiada por el traslado de unidad, acaba pillándole el gustillo al tema e implicándose a tope en muchos de los casos.

 

La serie sigue la tónica de muchas otras de esta temática, en la que la vida de los policías, aunque siempre permanece en segundo plano, asoma de vez en cuando para justificar o perfilar mejor a los protagonistas. Y si hay un adjetivo que pueda asociarse a la vida de un policía americano es sórdido. Da igual quién sea o cómo sea, dónde trabaje o cómo se llame, siempre detrás de él hay una vida atormentada llena de problemas familiares, amorosos y en general de relaciones con el prójimo. ¿Qué serie de calidad de polis no cuenta con un divorcio tormentoso entre sus filas? De las buenas, ninguna. Quizá Loca academia de policía… quien sabe.

 

Lo mejor de la serie son si duda los finales. Con cancioncilla melancólica y emotiva siempre hay aparición de la víctima para agradecer con una mirada la resolución del caso, y la verdad es que cuesta muchas veces no soltar la lagrimilla. Dilucidar los asesinatos del pasado lleva consigo una carga emocional fuerte, ya que esto implica a mucha gente desenterrando mierda del pasado a la vez que un despertar de la esperanza cuando ya se había perdido. Revivir fantasmas del pasado no es fácil, pero Lilly y su equipo son buenos. Y encima se hacen de querer muchísimo, todos encantadores, comprensivos y buena gente, si no en sus vidas privadas, sí en su trabajo, que es donde más los vemos. Lo que me pregunto es por qué no ahondan en el asesinato de J.F.K. eso sí que sería un puntazo.

 

Cuenta con una audiencia muy importante en los Estados Unidos, así que por suerte vamos a poder contar con unas cuantas temporadas más. La calidad de la serie es genial, los flash backs están muy cuidados y no suelen desfasar mucho en las tramas de los asesinatos. El caso (cerrado) es que me parece muy recomendable para ir tomando en pequeñas dosis. Por eso le he hecho la entrada, vaya.

 

¡Saludicos!

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