de las muñecas rotas, rubias de bote. Parte 2
Pues sigamos con las rubias.
Pamela Anderson: No me extraña que Pamela sea una de las más buscadas en google. Lo que no comprendo es por qué no todo el mundo la adora y la obligan a vivir entre algodones para que no pueda pasarle nada nunca y sea eterna. Pamela empieza a dar bandadas por el mundo del famoseo desde muy joven, aunque como todo el mundo sabe la fama le llega gracias a la revista Playboy y posteriormente a su participación en la serie Baywatch. Puede presumir de ser una de las pocas mujeres en el mundo a las que el colágeno en los labios no le queda como si acabase de estampar su cara contra un cristal blindado. Los escándalos de PA han sido básicamente sexuales, con sus videos caseros corriendo por toda la red, sus separaciones de Tommy Lee y sus retornos. Creo de verdad que la gente a veces no entiende su grandeza, por eso no triunfaron Barb Wire ni VIP, pero yo recomiendo no perdérselas, eso sí, hay que verlas con sentido del humor, porque Pamela otra cosa no, pero se ríe muy bien de ella misma y de su personaje.
Belén Esteban: ella es grande por sí misma. Al igual que a Pamela, a mi me da en la nariz (no va con segundas) que la gente no le entiende. Y como el ser humano es así y no somos capaces de reconocer cuando algo se nos escapa, pues muchos la critican o le hacen de menos. Ella no, ella si está en la tele y alguien dice algo que no entiende, no se corta y pregunta. Ella es la vecina de todos, la madre de la Yesi, la joven enamorada con el corazón roto, la madre soltera que ha sacado adelante a su niña después de ser abandonada por el hombre. Lo ha vendido todo y lo reconoce, no va de ultrajada por la prensa, ha posado desnuda en el Interviu y cuando le han preguntado que porqué lo ha hecho ha contestado que por dinero, no como tantas otras (todas) que lo hacen por pasta y luego dicen que es cosa del honor que les causa trabajar gran fotógrafo de turno. Belén se ha ganado a pulso estar donde está, como muchos ignorantes dicen, ya no es la ex de Jesulín, ella es la Esteban, y ¡Arriba la Esteban!
Victoria Beckam: Pero si VB ha dicho que España huele a ajo, lo sé. Pero si tiene un hijo que se llama Romeo y otro que se llama Cruz, me consta. Lo sé, lo sé, lo sé, lo sé todo, sé todas las cosas malas y reproches que podrían hacérsele, sé que es pija, sé que es lo peor y sé si nos conociéramos nos odiaríamos mutuamente. Y aun así (aunque puede que precisamente por eso), la adoro. Y recomiendo fervientemente el visionado de su documental Victoria Beckham: Coming To America porque si esa no es la manera más grade de entrar a un país, que venga Dior y me cuente cual. Ni los americanos de Bienvenido Mr Marshall…
Los jamones serán de York pero oyes, lo bien que se lo pasa una allí. No quiero ir de fardona y siempre he odiado (y mucho) a la gente que se pega restregando al resto por la cara lo bonito de sus vacaciones. Siempre he pensao que es otra forma de amortizar la pasta que te dejas en el viaje, cuando vuelves, haces cuentas de lo que has gastado y te planteas si ha merecido la pena. Y ahí, cuando surge la duda, es cuando levantas el teléfono y llamas a todos tus amigos para prepararles una sesión de fotos de siete horas. Así que no se si voy a caer en lo que he criticado siempre, pero bueno, yo creo que he vuelto siendo fans de NY y no de mi viaje. Para no chulear e ir de fardona, lo primero diré algo que nadie me había comentado, porque cuando te vas a NY es como cuando te sacas el carné de conducir, que todo el mundo tiene una anécdota al respecto o al menos un consejo para darte. Y algo que nadie te cuenta es que desde que llegas, hasta que te marchas (a no ser que te quedes más de tres meses) estás todo el rato jodida y absolutamente cansado. No es un cansancio normal, no estás cansado, te acuestas y te levantas nuevo. No, no, rotundamente no. Estas todos los días a todas horas, agotado.
¡Ha vuelto! TVE1 ha tenido a bien retomar la emisión de uno de los mejores concursos del verano pasado, identity. Antonio Garrido, que para mi gusto tiene sus momentos, presenta este concurso en el que hay 12 identidades que corresponden a 12 extraños. 12 personas que el concursante no conoce de nada a los que tendrá que asignar 12 afirmaciones, a veces sencillas y algo evidentes, otras no tanto y otras que irían casi más por descarte que otra cosa. Para ello cuenta con varias ayudas, que a veces no lo son tanto: las posiciones iniciales de los extraños, su indumentaria, alguna pista que va dándoles el presentador o alguno de los extraños